lunes, 21 de agosto de 2017

Con el dolor y más allá del dolor de Barcelona

Preguntemos al moro, al negro, al indio, al sudaca, por qué tienen los ojos húmedos. Otra vez lloran ante el horror de un atentado terrorista y por ellos mismos. Su imaginario histórico y colectivo aún muy actual es del máximo dolor. Sus ojos cargan con la humillación, el saqueo y la destrucción de su esperanza: no ser el animal a que los han condenado. Unos luchan contra ese almacén abominable y otros se fanatizan para librarse de todo lo que les ahoga su sencillo corazón.

Aunque sea cierto que, por turbar las mentes de unos jóvenes educados en los valores occidentales de Catalunya, un imán animalizado de Ripoll logró enloquecer la cálida tarde de las Ramblas de Barcelona, todo está más allá de ellos, víctimas repugnantes de sus propias muertes.

Desde Wikileaks, Snowden y la BBC podemos encontrar notas similares a “Cómo los Estados Unidos, Europa e Israel contribuyeron a crear el Estado Islámico”. Entre todas resalta la investigación del profesor de la universidad de Ottawa Michel Chossudovsky, economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización en Montreal, titulada “24 verdades que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de ISIS y Al-Qaeda”. Por ellas muchos nos preguntan “¿Cómo es posible que sigan el juego de los Estados Unidos encaminado a crear un estado mundial policial, pasando por la destrucción de pueblos, culturas ancestrales y restos de antiguas civilizaciones? La barbarie en su máxima dimensión.”

Hay mucho por qué llorar y condenar, tanto como informarnos y pensar por qué esta vorágine irracional. Seguir el camino de los EEUU y continuar el mismo papel jugado en el Medio Oriente, ahora con la manipulación de la realidad en Venezuela, intentando orientar el destino de los recursos naturales de ese país mediante el derrocamiento de su gobierno, sería prolongar la amnesia. Imponerle al mundo tal violencia en los derechos humanos no contemplados para todos generan el satanismo de Trump lanzando sobre Afganistán “la madre de todas las bombas” y amenazando a Corea del Norte con “lanzarle fuego y furia como la humanidad nunca ha visto”. Ese poder engendra la animalización de la vida cotidiana. La violencia terrorista solo podrá derrotarse deteniendo la barbarie de una prepotencia que a su antojo nos construye y nos destruye nuestra condición humana.


sábado, 19 de agosto de 2017

Lo que nos falta sobre los atentados terroristas

Entender las causas de la violencia terrorista es empezar a resolverla, pero en ello es en lo que principalmente está dividido el mundo. Y lo peor de la situación es que el mensaje por su solución sin un acuerdo sobre sus causas ha calado hondo en buena parte de la sociedad primermundista. Pasa lo mismo con diversos males mundiales como el expolio de los recursos naturales a los países más débiles, las guerras que se emprenden desde los centros más armados, la extrema desigualdad en la distribución de la riqueza del planeta y la imposición de una ideología francamente regresiva y exterminadora: la irremediable aceptación por parte de toda la humanidad que las sociedades, las políticas, las economías y las bases de las relaciones internacionales deben pasar obligatoriamente por la sumisión al sistema capitalista. ¿Es que ya no pensamos?

En una gran valla de mi pueblo están colocadas, con el apoyo de todos los grupos políticos y las diversas entidades sociales, estas palabras del magnífico hombre que fue Vicente Ferrer: “La pobreza no está para ser entendida, sino para ser resuelta”. Ello evidencia hasta dónde hemos llegado, incluso hasta con la más inmensa buena voluntad, en la comprensión de los graves problemas que afectan al mundo: resolverlos sin entenderlos. Esto se ha convertido en el máximo sostén de la civilización humana. ¿Es que el sistema capitalista, con su elección de vida tenida como insostenible para todos, no es el que nos está llevando a esta catástrofe planetaria que estamos viviendo?

Cuando sentimos tanto el horror de los atentados terroristas en Nueva York, Madrid, París, Londres, Manchester, Bruselas, Niza, Sant Petersburgo, Berlín, Barcelona y también en Kabul, Bagdad, Trípoli, Bengasi, Damasco, Alepo, Homs, Ankara, Estambul, El Cairo, Alejandría, Somalia, Túnez, Mali y en tantos otros lugares que debían ser de paz, ¿qué pensamos? Al parecer se nos agota el pensamiento: No hay sentido, no hay razón, exclamamos. ¿Y qué más? Eso es lo que nos falta.


jueves, 17 de agosto de 2017

La verdadera llegada de la revolución cubana a Peralada

Bajo el título “La revolución cubana llega a Peralada”, la reportera de El Periódico, Martha Cervera, comenta las declaraciones del artista Carlos Acosta, director de la compañía Acosta Danza: “El bailarín se siente en profunda deuda con Cuba y aprovecha su enorme influencia y fama como estrella internacional de la danza para potenciar la danza de su país”. Y recoge sus palabras: “Todos salimos y nacimos de Alicia Alonso, bailarina y fundadora del Ballet Nacional de Cuba. Esta continuidad que viene tras ella es fruto de su trabajo. Nadie lo puede negar.(….) Con la carrera que he tenido, estoy en condiciones de poder ayudar ( y no ) olvidar que mi país me dio la oportunidad de formarme como bailarín gratuitamente, cuando yo era muy joven".

La principal forma de ayudar a los pueblos es el reconocimiento o la denuncia a los responsables de sus sistemas sociales y esto Carlos lo aborda en toda su legitimidad. Alicia Alonso es la bailarina por excelencia fiel a la Revolución Cubana. Y un abordaje que no le correspondía a él: mientras las entradas al Castell van desde los 120 hasta los 45 euros, en el Gran Teatro de La Habana no pasan de los 20 pesos cubanos, unos 70 céntimos de euro. Podría decirse que los salarios en Cuba son muy bajos comparados con los españoles, pero si se observan las grandes gratuidades que a todo el pueblo el Estado Cubano otorga en la sanidad, la educación, el deporte y la cultura, podemos comprender mejor la magnitud de la presentación artística en Peralada. El coste para acceder al principal teatro cubano puede pagarla hasta el más pobre de los cubanos, mientras que en España no es accesible ni por poder adquisitivo ni por inquietudes culturales promocionadas por las instituciones públicas para la inmensa mayoría de los españoles. Ahí está la más rotunda irrupción de la revolución cubana en Peralada. Es esa verdad la que hoy late en toda su fuerza con la compañía Acosta Danza y su gran artista en el exclusivo Festival del Castell de Peralada.


miércoles, 2 de agosto de 2017

El eje Aznar-González echa a andar su maquinaria belicista

Con España dirigiendo la ofensiva contra Venezuela, quizás como un encargo de Washington ante la convulsa presidencia de Trump, los expresidentes del Reino claman que “hay que impedir que se consolide otra Cuba” y “hay que darse prisa, pues está muriendo mucha gente”.

¿Por qué temen la consolidación de ese país y se preocupan tanto por sus muertos? Al fin y al cabo Colombia, que está al lado y donde la historia de sus muertos es incalculable, no está del todo consolidada con el gobierno preferido por los antiguos líderes españoles. Igual podríamos decir de México y de tantos otros países latinoamericanos donde la preocupación por sus muertos no los alarma.

Estos ejemplares de dirigentes, felizmente ya idos, saben más a sus puertas giratorias con el petróleo venezolano. Y lo más inhumano: nunca abogan por alguna solución dialogada en el conflicto, pues si bien la oposición al chavismo con el poder en la Asamblea Nacional es legítima, también lo es, y mucho más, la Asamblea Nacional Constituyente que el país ha elegido con la más profunda legalidad constitucional venezolana.

¿Quién tiene la verdad y la razón en la mano? Los pobres no la tienen por ser pobres, la tienen por la guerra económica endurecida por la oposición desde la Asamblea Nacional y la consiguiente violencia que ha desatado.

¿Que puede parecerse a Cuba la consolidación chavista en el poder? Hasta ahora esa no es la realidad de Venezuela constatada por la propia existencia del grupo opositor y del sistema capitalista imperante, pero, evidentemente, si una significativa parte del poder político, ante la intransigencia al diálogo de sus opositores, quiere parecerse a Cuba, ¿por qué condenarla? Cuba es un país consolidado, con su economía en franca recuperación, sin violencia, reconocido por sus esfuerzos sociales, su solidaridad internacional y sin esos muertos que preocupan a estos señores de la guerra en la turbulenta España. No, no me pasen gato por liebre y aprendan algo más de sus experiencias políticas.