lunes, 31 de julio de 2017

Venezuela: La llama imprevisible

Estamos divididos, nadie lo duda, profundamente divididos, y no solo en una ciudad, una región o en un país, la rueda de la polarización está desplazada al mundo entero: entre los que viven con las mayores cuotas de distribución de la riqueza y los que mueren padeciendo las mayores angustias por no poder acceder a lo que es de toda la humanidad. Está en plena vigencia la frase de Warren Buffett: “Por supuesto que existe lucha de clases y mi clase la está ganando”.

La clase de los ricos está ganando la lucha a los pobres: tienen todos los recursos y medios para ganarla. Si las celebradas elecciones a la Constituyente Venezolana que le dieron el triunfo al Chavismo se hubieran efectuado en Argentina, México, Brasil o en cualquier otro país de los que giran en la órbita de las clases altas, la aceptación nacional y mundial sería total: han ganado el derecho a seguir viviendo su orgía de perfumes bajo un sol extremadamente luminoso. Pero si el derecho a no morir apestando bajo la niebla estalla en algún sitio, hasta en el más pequeño, que no gira en esa órbita, este derecho debe ser vilipendiado y finalmente derrotado.

Existen miles de matices como existen millones de personas en nuestro doloroso mundo, pero la frase de Buffett es la que fortalece al Chavismo: La victoria de la Asamblea Constituyente en Venezuela se va a defender hasta con los dientes.

Por supuesto que a partir de ahora todo es imprevisible. Pero los que mueren por un Orden Mundial asesino, lo mismo en el ardiente país suramericano que en una patera en el Mediterráneo, en un trabajo precario en España o en una lucha de clases en cualquier lugar del planeta, van despertando de su aburrida peste bajo tanta niebla incontrolable.


Cuando los Bancos y las Transnacionales ganan tanto, aunque logren sostener a una clase media contenta con su diferencia, son todos ellos, conscientes o no, los que incendian el mundo con sus inmundas ganancias. Así, la llama imprevisible nos alcanza a todos donde quiera que estemos.

sábado, 29 de julio de 2017

Venezuela: El triunfo sobre el horror

Permitido por el legítimo gobierno de Venezuela, la oposición celebró hace unos días un referéndum diciendo que habían votado más de 7 millones de personas. ¿Por qué esa oposición no acepta la votación que ahora quiere hacer el gobierno? ¿Por qué tampoco la aceptan otros países, como España, que apoyaron el referéndum opositor? ¿De qué democracia, pluralidad, derechos humanos, libertad, tolerancia, reconciliación social y otras pertinencias hablan? ¿Vamos a la jungla? ¿Esa es la idea?

La violencia que la derecha fascista busca entronizar en Venezuela no tiene límites ni con la ingenuidad ni con la brutalidad. Esas fuerzas harán lo que sea para desestabilizar a un gobierno popular y los medios se encargarán del resto para la apropiada acción interventora del Comando Sur norteamericano.

Sencillamente, para la derecha mundial el aliento popular debe ser aniquilado de la historia y contra él crearán y desarrollarán los más denigrantes espectáculos de la infamia. Todo es aceptable. No se privarán de nada. Porque el objetivo fundacional de la derecha, aún cuando ahora tratemos la urgencia de Venezuela, somos todos los que luchamos por un mundo distinto a la jungla donde ella concibe al ser humano.

Ningún proceso político, con intenciones de mejorar las relaciones humanas hacia la izquierda, está libre de ser degenerado por la derecha con la más cruda manipulación de la realidad. Esa es la esencia donde crecen las raíces de la derecha, aunque algunos sigan diciéndonos que se acabaron las ideologías. Indudablemente existen matices en ambas corrientes, pero un día habremos de encontrarnos todos y el vencedor tendrá que ser la vida. ¿Será posible si la izquierda entra en la pesadilla de la jungla que tiene la derecha como concepción humana? Está visto que salir de ella ha sido la historia de la humanidad para triunfar sobre el horror. Y ante los matices, bastante claros al vernos, la izquierda no puede descuidarlos ni tampoco sentarse a mirar cómo la confunden, la dividen y la aplastan.


miércoles, 26 de julio de 2017

Venezuela: 3-La victoria de la doncella

“Chávez sigue registrando 60% de aprobación, por lo que es muy difícil pensar en el fin del chavismo por muy aguda que sea la crisis”. Así escribió en “Cinco mitos sobre la crisis en Venezuela (y lo que pasa en realidad)” Daniel Pardo, corresponsal de la BBC en ese país el año pasado. Y no se trata de alguien consciente de la realidad latinoamericana, pero, entre líneas, revela el inmenso cambio que representó Chávez para los más pobres de su país.

El atlético recién liberado y agasajado por sus saludables simpatizantes, junto a su glamurosa esposa, no son reflejos de los carteles de “HAMBRE”, “DICTADURA”, CUBANIZACIÓN”, “ODIO A MADURO” y “NO SE PUEDE SALIR A LA CALLE” que alzan las manifestaciones anti-chavistas. Estos “cinco mitos” que el periodista echa abajo están absolutamente vigentes. Si vemos el Telediario de TVE, con su flamante corresponsal en chaleco antibalas, diciendo que la oposición llama a “comprar alimentos para tener provisiones en los próximos dos días en que hará huelga general”, mucho más actual es el artículo de la BBC que se acerca a una verdad que, aún enredándola, emerge como el rico petróleo.

“Los cinco mitos” de la oposición se tambalean junto a los más ágiles gestos de unos manifestantes que insisten en que son potentes. Claro, su país debe ser así para que vuelva el otro que Chávez desterró y para ello intentan llevar la realidad al abismo.

El gigantesco apoyo mediático, pues en Venezuela la mayoría de los medios está en manos opositoras y existen oficinas de los más grandes medios internacionales, sirve para redondear la mentira. Pero volvamos al corresponsal de la BBC: “Pese a esto, los centros de las ciudades y pueblos son durante el día tan o más bulliciosos, folklóricos y divertidos que en cualquier otro lugar de América Latina”. También leo en otro artículo dentro del mismo que cito, las palabras de una joven de la clase alta que parece disculparse con su doncella:

“Nosotros, mi generación, no entendíamos el sufrimiento de los pobres”


Venezuela: 2-El esperpento de la doncella

Desde hace un buen tiempo la oposición venezolana, EEUU, la OEA y hasta la Unión Europea pedían elecciones en Venezuela y denostaban la Constitución Chavista. Todo con cierta calma hasta que esa misma constitución llevó a sus opositores a una mayoría en el Parlamento. El gobierno chavista reconoció su derrota parlamentaria, pero esperó que los nuevos diputados cumplieran con la constitución que les entregó esos escaños. Grave descuido de los chavistas en la organización popular para esos comicios y aún más grave error esperar de sus opositores que cumplieran con su mandato de desarrollar la constitución chavista. Y comenzó a verse el rostro del triunfo parlamentario. La oposición, reinante en el hemiciclo legislativo, no solo se planteó abolir la Carta Magna que les dio cierto poder, sino también derrocar al ejecutivo mediante la promoción de una cruenta guerra económica al país sin que a ellos les afectara. No aceptó ningún diálogo y radicalizó sus objetivos apostando por la violencia cotidiana. Entonces comenzó la crisis actual entre chavistas y opositores. Pero si el chavismo tuvo un descuido, la oposición también pasa por él con el más flagrante desprecio al pueblo: olvida su fuerza cuando se organiza y se moviliza.

Ahora, ante la decisión del presidente legítimo del país, amparado en el artículo 348 de la propia Constitución vigente que le otorga el poder de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, la oposición no quiere esas elecciones y defienden la Constitución Chavista. ¿Están defendiendo a Chávez? Magnífica noticia. Lo más natural es que apoyen a su auténtico sucesor. “¿Apoyarlo? ¡Maldito verbo!” ¿En qué quedamos señores? ¿Por qué temen? Participen y voten No. Pero el No opositor al chavismo solo acepta que el chavismo desaparezca sin contar con el pueblo que ya le descubrió la cara. Su retroceso humano es muy visible y la doncella se rebela: aquella virgen y criada que usaron para manipular la realidad les ha convertido su parlamento en un esperpento.


Venezuela: 1-La realidad es una doncella

¡Cuántas cosas hemos de tratar! ¡Cuántas luchas pueden fundirse en una sola! A veces el tiempo se vuelve egoísta y pareciera que no nos permite el más mínimo desliz. Quizás sea el espacio en que más debemos cuidar de la serenidad -por decir algo-, y no descuidar a los niños, ni a los viejos, y ni siquiera perdernos un paseo bajo la luna que siempre nos recuerda nuestra humanidad. Nos lo dicta el horroroso tiempo que vivimos y habremos de vivir con la mente limpia y el corazón abierto. Es que bastaría un Telediario para tirarnos por la ventana y no. Hay mucho por hacer y rehacer.

¡Es Venezuela hoy la línea continua! Todos pasamos por allí. Allí nos jugamos todos los esfuerzos y todas las ilusiones con que vivimos para desterrar el horror. Allí se refuerzan o se agrietan las líneas de la esperanza en cualquiera de nuestras luchas. Allí la derecha venezolana y mundial nos ha creado otra realidad como en un videojuego para que matemos nuestro propio aliento. Han llegado a la perversión más absoluta con las comunicaciones. Pasan por el tamiz de la conveniencia los hechos más ingenuos y los más brutales: “Miles de venezolanos hambrientos buscan comida en los contenedores de Caracas”. ¿Es que en Madrid, Barcelona y en tantos otros sitios nadie busca en los contenedores de basura y es preciso enviar a una corresponsal a la ciudad asediada por una guerra económica? La manipulación informativa es obscena: “Un grupo de enmascarados chavistas asalta el parlamento venezolano y causa numerosos heridos”. ¿Es que los enmascarados que saquean supermercados populares, queman chavistas vivos en plena calle, incendian hospitales infantiles, centros educativos, y se dejan ver como los llamados “guerreros de Dios” que lanzaron granadas sobre instituciones oficiales venezolanas resultan actos de generoso terrorismo? La realidad es una doncella.


Si no miramos la vida con los ojos desnudos difícilmente podremos saber qué le pasa a la vida. Y hay que saberlo para vivir con algún amor todavía.

martes, 18 de julio de 2017

El TÚ y el YO en una Revolución

La cercanía del 26 de julio -otro aniversario de principios revolucionarios- llena de sano orgullo a todos los que lo celebramos. El tiempo puso brasas sobre aquellos jóvenes que, fieles a la autoría intelectual de las ansias cubanas, no podían hacer otra cosa que cumplir con su época tal y como lo hicieron. Justamente tal festejo nos recuerda la identidad en que se afirman nuestros pasos por el mundo: Habrá Cuba para todos los que la aman o la isla se descompondrá en cátedras y tribunas aisladas con los que no tienen capacidad para culminar en cooperación la rebeldía que impulsan.

Los que llevaron sus principios al cuartel Moncada en 1953 iban ardiendo en rebeldía para generar cooperación. Sabían que sin esa unidad de pasiones la intransigencia se vacía. Ahora cualquier cosa puede pasarle a los caminos que se encienden, pero el misterio mayor se revelará en aquellos que aman esos principios ante las turbulencias que los amenazan. Porque no hablamos de obtener el poder revolucionario, sino de sostenerlo con coraje y sabiduría para que sirva a todos los amantes.

Cuando los principios se atascan en el corazón y en la mente de una vida humana, cualquier camino puede incendiarse. Entonces solo cabe que ningún caminante haga fuego en la soledad de sus comprensiones ni ahonde las heridas con los escombros de sus hermanos. Cuando la palabra no ayuda, hay que ir al gesto, y cuando este también falla, hay que encontrarse, explicarse y que se diriman sin furia todos los asuntos. Quienes no den esos pasos serán barridos por la historia.


Siempre somos, aunque nos animen nuestros antepasados gloriosos al camino que entendemos, una bandera desnuda, libre de las vestiduras, las nostalgias y las predicciones de lo que no pudieron hacer otros. Y de eso trata el homenaje a los héroes. Hay que hacer ahora lo nuestro e intentarlo sin creer que lo podremos hacer todo. Siempre quedan muchas tareas para que otros realicen su entendimiento. Es en ese andar continuo dondequiera que nos coja la noche o el alba el que nos avisa qué hacemos con la bandera: cuánto tiempo, realmente, le dedicamos a expandirla, por cuánto tiempo arrinconamos los laberintos por los que pasa y en qué tiempo vivimos para que se entienda cómo la alzamos. Sin esa determinación es imposible saber si vivimos una época que nos aniquila o nos aglutina con los pasos que nos identifican. Saberlo permitió a los moncadistas reunir a la mayoría de los cubanos. Saberlo hoy significa todo el poder de los principios sin una competencia de iguales para el esfuerzo que demanda la Revolución. El momento no es para el show que haga más visible la rebeldía y sí para la firmeza en la cooperación. La historia cubana posee episodios elocuentes de esa postura y por si fuera poca, la Venezuela Chavista nos enseña ahora mismo los peligros de un TÚ y un YO en el horizonte. Grandísima faena para todos, pero con absoluta evidencia de que si el NOSOTROS no prevalece habremos despojado de su inmenso significado a la mayoría de los cubanos y se impondrán el TÚ y el YO que -valga la necesaria redundancia-, si se enarbolan como lo único que somos en una Revolución verdadera, serán derrotados.