viernes, 16 de junio de 2017

Defendamos a los Estados Unidos de Norteamérica

Este viernes 16 de junio tendremos otra Trumpada: la decisión del presidente norteamericano para revertir medidas tomadas por su antecesor con respecto a Cuba. Como cuando decidió lanzar cohetes sobre Siria sin contar con nadie o como cuando rompió el acuerdo de París sobre el cambio climático. Las trumpadas le dicen al mundo que así es el Orden Mundial que ha de prevalecer sobre cualquier otro. Los Estados Unidos de Norteamérica ejerce con absoluta libertad, no solo el que su país “está primero”, sino que ningún otro puede ejercer el sagrado derecho sin contar con el monitoreo de Washington: el tribunal del bien y del mal.

Hasta los Grandes Medios internacionales reprochan al gobernante el doble rasero de sus argumentos que culpan al gobierno cubano de dictatorial y no a las monarquías árabes del Golfo y a otros regímenes con mayores señales dictatoriales que los que él esgrime para su actuación contra la isla del Caribe. De ahí que los actuales medios de prensa y múltiples instituciones, organizaciones, dirigentes políticos, personalidades del campo científico, empresarial, social, cultural y personas anónimas del país norteño vean amenazada, a partir de una creciente cacería de brujas que el presidente cree ver contra él, la independencia de sus acciones consagradas en la propia constitución norteamericana. Es la prueba, junto a muchas otras ya vistas, de que la nueva trumpada no va de lo que dice, sino de hacer la guerra a todo lo que pueda significar la libertad ya sea a nivel de país, organización o de individuos aislados.


Dado el gigantesco poder en todos los órdenes que ostentan las autoridades norteamericanas en todo el mundo, parece acercarse el momento en que el mundo entero participe de la solidaridad con el país de Lincoln y Whitman. En esa movilización puede estar la clave para que la libertad mundial no sea apresada nunca más por un esquizofrénico administrador, equipo de gobierno o la idea de que solo es válido lo que se dicta desde la Casablanca.  

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